Los sistemas de refrigeración comercial permiten a los locales, tiendas, restaurantes, almacenes o supermercados almacenar y exponer los productos allí exhibidos sin que estos se deterioren.


Para lograr esto, los proveedores y distribuidores de productos perecederos deben cuidar el óptimo establecimiento de la cadena de frio, que en términos prácticos es una cadena de suministro diseñada para mantener la calidad e inocuidad del producto en cada eslabón, desde su obtención, procesamiento, almacenamiento y transporte, hasta llegar al consumidor final.


La pérdida de la temperatura óptima de refrigeración o congelación de algunos productos durante algún momento de las etapas en las que son procesados o transportados puede conllevar que su calidad baje, se deteriore o incluso que no sea seguro su consumo, ya que este podría ser perjudicial para la salud.


Por otro lado, las bajas temperaturas también impiden que los microorganismos se desarrollen con normalidad en los alimentos o cualquier producto que se deba preservar. En el caso de la refrigeración, el metabolismo de estos microorganismos se ralentiza, mientras que en el caso de la congelación se frena del todo, pero no los elimina.


Para lograr el establecimiento de una cadena de frío adecuada se requiere infraestructura, adaptación de procesos, transporte especializado con temperatura regulada y tecnología de control, lo cual puede conllevar cierta inversión dependiendo la operación.


En términos de refrigeración comercial, es muy importante el identificar los diferentes modelos de sistemas de refrigeración en función de sus aplicaciones, ya sea que estén conectados a mostradores, aparadores, vitrinas, congeladores o cámaras refrigeradas.